El dendrograma de la novela chilena
1337 . Ciencia Cognitiva . Inteligencia Artificial . Internet . Lingüística . LiteraturaRevisando Google Scholar en búsqueda de artículos sobre análisis de Lingüística Computacional (LC o Natural Language Processing, NLP) y Redes Sociales, di hace un par de días con un texto completísimo sobre el tema: Workshop on Language in Social Media – LSM 2011, de la Asociación Internacional de LC. En uno de los artículos se presentaba una aplicación maravillosa, LIWC, que:
“Se compone de cerca de 4.500 palabras y palabras derivadas. Cada raíz de palabra o palabra define una o más categorías. Por ejemplo, la palabra cried forma parte de cinco categorías de palabras: tristeza, emoción negativa, afecto, verbo y el verbo en tiempo pasado” (Pennebacker et al, 2007).
Estas palabras forman 64 categorías gramaticales y semánticas que permiten, subsecuentemente, realizar un análisis robusto de contenidos de los textos.
Bueno, el asunto es que conseguí el programa (en versión castellano) y le metí 30 novelas chilenas (una de ellas, Condell, de un servidor, en prensa xD). Los resultados de cada una de las categorías las procesé con el modelo de Biber (1988), que permite agrupar dimensiones de covariación de las variables.
La “larga historia” de la Ciencia Ficción (SF)
1337 . Cine . Cultura Popular . Literatura . Sociedad
Revisando materiales para la redacción de un artículo sobre el canon de la novela anglosajona (Martínez, en prensa, LOL), he dado con dos maravillas de libros. El primero es Graphs, maps, trees: abstract models for a literary history (Moretti, 2005), donde el autor propone que:
“lo que es una fracción mínima del campo literario es el campo en el que [los teóricos literarios] trabajamos: un canon de 200 novelas, por ejemplo, suena muy grande para el siglo XIX en Gran Bretaña (y es mucho más grande que el actual), pero sigue siendo inferior al uno por ciento de las novelas que se publican en realidad: veinte mil, treinta mil, o más, nadie sabe en realidad -y el “close reading” no ayuda aquí-. Una novela al día, todos los días del año se tardaría un siglo más o menos”
El autor propone, en consecuencia, crear el “distant reading”:
“la gran masa [de novelas] sin leer deben ser estudiadas con el fin de ver los patrones de macroevolución en la historia literaria”.
El libro es una joya… una verdadera joya. Lleno de gráficos, mapas y árboles, traza las grandes líneas de desarrollo de la novela moderna.
Pero, lo mejor viene ahora. Acaba de publicarse un volumen tributario del primero: Reading Graphs, Maps, and Trees: Responses to Franco Moretti (Goodwin, Holbo & Moretti, 2011) que contiene críticas, salidas de madre, defensas cerradas del método de análisis literario tradicional. Y un artículo maravilloso: A Brief Note on Moretti and Science Fiction (Roberts, 2011). Que, con estas palabras, da un listado exhaustivo de las obras de Ciencia Ficción desde 1600 hasta hoy:
“Bueno, acabamos de publicar el resultado de varios años de trabajo diseñado para argumentar el caso de que la SF ha gozado de una duración más larga incluso que la que Moretti se inclina a permitir. No es que él tenga una posición inusual en relación con el género. Hay, en pocas palabras, tres visiones principales en cuanto a cuando SF “comenzó”: que comenzó con Frankenstein de Mary Shelley en 1818, que comenzó con Time Machine de HG Wells en 1895, que comenzó con Amazing Stories de Hugo Gernsback en 1926, quien acuñó el término “scientifiction.” Moretti está discutiendo, en términos generales, que los géneros de la novela tienen alrededor de un cuarto de siglo la vida útil, y que, incluso si optamos por el último posible lugar de partida como punto de partida, la SF tiene una duración no “larga”. En mi libro, sin embargo, yo trato de defender el caso de la “larga historia” de la SF. Yo sostengo que la ciencia ficción comenzó a principios del siglo XVII, con el Somnium de Kepler (c.1600 escrito, publicado 1634). Mi argumento es más complicado que esto. Pero por ahora quiero exponer una forma en que mis 400 años de la versión de SF concuerda con las demandas muy persuasivas de Moretti de una estructura “generacional” para el desarrollo de las formas novelescas. De proceder, sin equipos de investigadores, gráficos, o cualquier cosa que no sea el cerebró-metro de mi recién terminado libro. Si Moretti está en lo correcto, tal vez tenemos que buscar en la SF no tanto un “género novelístico” sino un modo cultural; pues encontramos en él ciertas “modas” generacionales, que podrían ser esbozadas como sigue”.
Acá el listado.
1. 1600s-1650s: Aventura Lunar. Kepler’s Somnium 1600-36; John Wilkins, The Discovery of a World in the Moone (1638); William Godwin The Man in the Moone (1638); Cyrano de Bergerac, L’Autre Monde ou les Etats et Empires de la lune [Voyage dans la Lune] (1657).
2. 1650s-1690s: Especulación filosófica y “la pluralidad de los mundos”. Athanasius Kircher, Iter exstaticum coeleste (1656); Bernard de Fontenelle, Entretiens sur la pluralité des mondes (1686); Gabriel Daniel, Voyage du Monde de Descartes (1690).
3. 1700s-1750s: El alienígena como un humanoide fantástico (encontrado en la Tierra, dentro de la Tierra o un poco por encima de la Tierra). Jonathan Swift, Gulliver’s Travels (1726); Voltaire’s Micromégas (1750); Thomas Gray, “Luna habitabilis” (1737); Ludvig Holberg, Nikolai Klimi iter subterraneum (1741); Robert Paltock, The Life and Adventures of Peter Wilkins (1750).
¿Por qué Argentina siempre nos gana?: la explicación estadística
1337 . Antropología . Cultura Popular . Sociedad
Por Juan Federico Holzmann. Estudiante de sociología en la UDP, y con apenas una licenciatura de Cuarto Medio (según sus propìas palabras).
El fútbol parece ser un juego muy aleatorio, si lo compramos con casi cualquier otro juego o “deporte de equipos”, en el fútbol en general las anotaciones no suelen pasar de cinco, mientras que en el basketball por ejemplo, cuando hay un juego con un poco mas de 20 puntos, parece casi sin movimiento (esto hace difícil un empate). En cambio, estamos acostumbrados al empate en el fútbol, por lo difícil que es hacer goles. También, esta aleatoriedad esta condicionada por los bruscos cambios que se pueden producir en un juego, por ejemplo, dos goles a ultimo minuto pueden cambiarlo todo.
Aquí pareciera estar la gracia del fútbol, en su situacionalidad, en lo que pasa en ese pequeño momento -un segundo- en que está en juego todo. A lo más impactan en ello la ubicación (local o visita), el entrenamiento o la calidad de los jugadores.
Según esto, lo que explica Ricardo en su columna anterior, sería totalmente cierto, ya que casi todo se definiría en el juego, en la esa micro-situación. En general los partidos ya estarían determinados antes de que se jueguen. Si nos preguntan ¿quién va a ganar el mundial sub-17 del 2015, si en la final juega Venezuela contra Brasil (cuando todavía los jugadores no han llegado a ser súperestrellas)? o ¿Chile contra Argentina?
Ni siquiera se sabe quiénes son los jugadores y ya se sabe quien va a ganar.
¿Como es que sabemos el resultado?
¿Por la historia?
Efectivamente, eso es lo primero que se piensa. Pero, por otro lado, Argentina tiene muchos más habitantes, y por ende, al tener mas población tendrían mayores probabilidades de poder sacar mejores jugadores (según la curva normal); pues entre más población, es mas probable que algunos jugadores lleguen mas lejos en los extremos de la curva normal, o sea, se traduce en mayor posibilidades de tener jugadores secos.
Pero claro, esto se cae solito, si comparamos a Argentina con Colombia (ambos con poblaciones parecidas, alrededor de 40 millones). ¿Por qué Argentina tiene muchos mas méritos? ¿WHY?
Por esto:
Argentina debe de tener una cultura del fútbol mucho más desarrollada que la de Colombia. Por ejemplo, los norteamericanos son buenos en muchos deportes (no solamente porque tengan mucha plata), sino porque incentivan una cultura poli-deportiva para su población (que se refleja sus películas y en los resultados de los Juegos Olímpicos).
Entonces, recuerdo haber visto en un pasado no muy lejano estadísticas de la FIFA sobre la cantidad de Jugadores Registrados que tiene cada país (que juegan en club oficial FIFA) y No Registrados (pichangueros permanentes). Además, encontré la Cantidad de Clubes, y la agregué a la siguiente tabla:
(Fuente: FIFA – Brasil, Chile, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Colombia, Argentina, Perú, Paraguay, Ecuador)
De lejos podemos ver que mientras más Mundiales asistidos los países muestran un incremento en la cantidad de clubes y jugadores. Lo que, en una sencilla interpretación, demuestra que la practica futbolística cotidiana se traduce en resultados.
Picá: La Cazuela de Chuck Norris
1337 . Antropología . Cultura Popular . SociedadA veces hay que rendirse ante la genialidad… y solo nos queda syndicar. Esta es una de esas ocasiones. Mr. Berm, para Revista Litio (original acá) se ha mandado un texto de antología sobre uno de nuestros temas favoritos: las picás. Acá va.
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Todo citadino de clase económica no-alta que se precie de tal sabe de picadas, esos sucuchos sin lujo que nos salvan la tripa cuando el apetito es grande y la caja chica más bien escueta.
Probablemente asalten su imaginación el carrito completero de los bajones, la chichería de viejos a punto de derrumbarse producto del propio polvo acumulado, o la fuente de soda donde iba a comprar droga. Pero si no ha visitado las cocinerías de la Vega Chica, usted no sabe.
Unos trescientos metros al norte del Mercado Central, donde la gringada angustiada reduce langostas de Juan Fernández a escombros en cosa de minutos, cruzando el río de popó que nos recuerda que no somos París (pero lo intentamos), y atravesando la protovega Tirso de Molina (por estos días en remodelación para hacerla parecer mall) se alza el galpón donde cada día repone energías buena parte de los trabajadores del sector de la Vega Central.
Se trata de una red de galerías compuesta por cuatro paralelas interconectadas, casi todos los locales son cocinerías. Si entra por Antonia López de Bello encontrará cuatro entradas. Llama la atención entre los quioscos del exterior un señor que vende pollos y patos muy pequeños (inevitable “Aaaaaawww…”); si lo piensa, podría estar a punto de comerse a la mamá de los polluelos. Por Artesanos hay dos entradas y lo primero que se advierte es el intenso olor que emana de las vitrinas de las carnicerías; contenga la respiración y camine estoicamente. El camino al Parnassus es escarpado…
¿Por qué Argentina siempre nos gana?: el Superstar Effect
1337
Quince de octubre de 2008, casa de Felipe Pumarino, varias cervezas en el cuerpo. Fabián Orellana ha metido un gol increíble a Argentina a los treinta y cinco minutos del primer tiempo.
Ha pasado más de una hora desde el golazo y el partido está por terminar. No recordamos nunca haber visto un triunfo de Chile sobre los trasandinos. Lo más cercano a eso, la chilenita de Sandrino Castec en Mendoza en 1980 para empatar a dos. No nos podemos quedar sentados. Nos paramos. Nos paramos a centímetros de la tele. No queremos oir nada desde el exterior (la señal está desfasada y tememos un “uy” o un “chucha” atravesando la ventana que sentencie el empate). Pitazo final. Celebramos con absenta.
La selección de fútbol adulta de Chile ha jugado con Argentina en 79 ocasiones. Las estadísticas son lapidarias: 53 derrotas, 20 empates y solo 6 victorias (tres de ellas en amistosos -1959, dos en 1967-, y dos en Copas Dittborn -1968 y 1973). Los argentinos han convertido 171 goles, nosotros solo 63: por lejos la estadística más paupérrima de Chile contra cualquier rival internacional. Por eso hemos visto esos últimos minutos de pie, jamás en encuentros por los puntos Chile había logrado un triunfo sobre los argentinos.
En la presente Copa América, horas antes del triunfo sobre el Perú los medios nacionales y Twitter especulaban sobre un posible enfrentamiento en cuartos una vez más con nuestros vecinos. El camino a otra casi segura derrota. Y claro, la pregunta terceroculturista de rigor:
¿Por qué nos cuesta tanto ganarles a los argentinos?
Como siempre, parece que nuestro ídolo Jonah Lehrer tiene la respuesta. En un artículo recientemente publicado en su blog, The Frontal Cortex, aborda una teoría propuesta por Jennifer Brown (2008), intitulada “Quitters Never Win: The (Adverse) Incentive Effects of Competing with Superstars“, donde la autora trata de explicar porqué las superestrellas del deporte parecen invencibles.
4.000 millones dólares equivale a un 2% del PIB. ¿Qué tipo de señal es? En apariencia buena, pero como muchos de los anuncios de gobierno, a primera vista despierta esas sospechas de las tortas de panadería: mucho merengue y poco meollo. Parece poco probable que esa suma sea incremento absoluto del gasto. Tampoco que se financie mediante mayores impuestos: no está en el ADN de este sistema (ya no de este gobierno) ni sería recomendable. Con un IMACEC de 7%, el Banco Central tendría que subir la tasa de interés e, indirectamente, apreciar aún más el peso.
Pero, más allá de los aspectos macroeconómicos y fiscales de la propuesta del gobierno, sorprende el poco detalle de la misma. Ríos de tinta han corrido durante estos días sobre el tema, pero pocos se han detenido mirar las cifras actuales de gasto.
Detrás de cada número hay una señal que no se socializa y que pocos leen.
Según cifras entregadas por el CNA en base a datos de la DIPRES, en 2009 el Estado comprometió $ 463.602 millones en 2009, un aumento real de un 76% respecto de 2000. El gasto se compone básicamente de cuatro ítems. Aporte Fiscal Directo (AFD), Aporte Fiscal Indirecto (AFI), Ayudas Estudiantiles y MECESUP. Veamos por partes su comportamiento.
Fuente: CNA
Analfabetos Digitales o Adultos en Terrenos Juveniles
1337 . Educación . Internet . Sociedadpor Gabriela Guzmán
El 29 de julio, aparecieron los resultados de la primera evaluación en competencias tecnológicas, para 19 países de la OCDE a través del test PISA. Nuestros estudiantes quinceañeros aparecieron en el último lugar en lectura digital.
Para este test, la lectura digital corresponde a habilidades que permiten usar los recursos de internet para resolver un problema, integrar datos para producir nueva información, responder preguntas y encontrar información relevante de acuerdo a su funcionalidad. Según los resultados, menos del 3% de nuestros estudiantes pueden navegar de manera autónoma y eficiente, y evaluar críticamente la información de varias fuentes basadas en la web y darle utilidad.
Por lo tanto, estas iniciativas, han sido desarrolladas por casi analfabetos digitales:
No me cuadra que las evaluaciones hayan indicado que las competencias tecnológicas de nuestros estudiantes estén descendidas, y cinco días antes, Inglaterra, Estados Unidos, Cuba, Noruega, Perú y medios nacionales, hayan destacado la coordinación de miles de estudiantes chilenos bailando Thriller frente a la Moneda como acción de protesta por la educación.